Elecciones libres y en paz
Alejandro Encinas
El Universal
23 enero de 2018
Ante
la ola de violencia política que ha marcado el inicio del proceso electoral, la
semana pasada, un amplio grupo plural de ciudadanos, integrado por vecinos de
la Ciudad de México, representantes de organizaciones de la sociedad civil,
académicos, intelectuales, trabajadores de la cultura y políticos de distintos
signos partidarios, suscribimos un llamamiento a las autoridades políticas y
electorales, así como a los partidos políticos y sus candidatos, en defensa de
la paz y la no violencia política en el proceso electoral que se desarrolla en
el país.
No
es un asunto menor. No se puede desestimar la violencia que, más allá de los
problemas de inseguridad derivados de las actividades de los grupos delictivos
en todas las regiones del país, ha infiltrado al proceso electoral, incluso en
la capital del país, afectando a candidatos, autoridades municipales,
periodistas y líderes sociales, sin que exista una respuesta firme de las
autoridades para frenarla y garantizar los derechos de las personas, así como
las condiciones para que los ciudadanos puedan participar libremente en las
elecciones y emitir, en su momento, su voto sin presión ni obstáculo alguno.
Este
llamamiento, suscrito por más de 780 personas, ha sido entregado al Presidente
de la República, al jefe de Gobierno, y a las autoridades electorales nacional
y de la Ciudad de México, donde se señala:
“La
democracia es respeto a la diversidad, es diálogo, es resolver nuestras diferencias
a través de medios pacíficos. La violencia es la negación de la democracia,
atenta contra los derechos humanos, contra la convivencia social y vulnera la
dignidad humana.
“En
un contexto como el de nuestro país de fragilidad democrática y de niveles
nunca vistos de violencia, ganar la paz es una de las principales exigencias de
la sociedad.
“Las luchas históricas de la Ciudad de México
se han caracterizado por una constante movilización para lograr estos ideales.
Recientemente, se ha dado un paso significativo en este sentido al establecer
en su primera Constitución el respeto a los derechos humanos, el diálogo
social, el fomento a la cultura de la paz y la no violencia como sus ejes
rectores.
“Nos
encontramos inmersos en un proceso histórico de renovación de todos los cargos
electivos de la ciudad en el cual por primera vez ejerceremos nuestra autonomía
para decidir nuestra forma de organización interna. Esto nos obliga a ejercer
una mayor responsabilidad en garantizar la celebración de elecciones en un
ambiente de paz y tranquilidad que permita a la ciudadanía votar con plena
libertad.
“Convocamos
a la sociedad a rechazar y condenar de manera tajante cualquier intento de
trastocar estos principios, independientemente de su procedencia. Exigimos a
las autoridades prevenir y sancionar cualquier acto que atente contra los
mismos, tal como lo marcan sus obligaciones constitucionales y legales.
Asimismo, los partidos y candidatos deberán apegarse estrictamente a las normas
que nos rigen”.
Queremos
elecciones libres y en paz.
Senador de la República


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