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“La Constitución ordena la separación clara entre el Ejército y la política. Cuando se rompe esa frontera se presentan excesos, como los ocurridos durante la guerra sucia en los años 70; entonces el Ejército se convirtió en instrumento de combate contra la disidencia política”.

Alejandro Encinas Rodríguez
Coordinador de los diputados del PRD
LXI Legislatura


Que de ellos sea el miedo
Alejandro Encinas Rodríguez
El Universal
martes 10 de enero 2017

“Nosotros no nos sometemos al terror. Nosotros creamos el terror”, con este diálogo entre Claire y Frank Underwood, personajes de la popular serie norteamericana House of Cards, concluye su última temporada, cuando discuten la innoble estrategia para mantenerse en el poder. No se trata de una frase más de un guion televisivo, es la síntesis de toda una concepción del ejercicio del poder en sus momentos de mayor debilidad.

El incremento sustancial en el precio de las gasolinas detonó un brote generalizado de descontento y hartazgo social que, tras las primeras manifestaciones de inconformidad, fueron seguidas de una serie de acciones de vandalismo y saqueo en decenas de comercios, acompañadas de una profusa campaña de rumores en las redes sociales y en los medios de comunicación que alentaron confusión, psicosis y miedo social.

Estas acciones tuvieron como común denominador el mismo modus operandi: grupos de saqueadores, identificados con las bandas delictivas y las policías locales, contaron con un lapso de hasta 20 minutos para que sin violencia ni resistencia alguna realizaran el saqueo y burlaran la acción de la autoridad, la cual, una vez evadidos los organizadores, intervenía para detener a la población que se había sumado a esta actividad ilícita y, en muchos casos, a repartirse el botín.

El gasolinazo y sus inevitables efectos en la precarización de la calidad de vida de los mexicanos y su nimio ingreso familiar ha encendido la mecha de inconformidad ante el descontento social, al que se suman amplios sectores de la clase media.

Por lo que no es casual que resurjan prácticas gubernamentales que pretenden desarticular la organización social y criminalizar la protesta social, promoviendo actos vandálicos o delictivos para generar miedo, configurando un escenario favorable al endurecimiento e incluso a la represión.

El rumor, como se pudo constatar en días pasados, es un arma que busca la manipulación, el desconcierto y la rápida propagación de incertidumbre en la opinión pública. Durante el gobierno de Luis Echeverría, por ejemplo, la estrategia del rumor apegada al Manual del Perfecto Rumor a través de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales, promovía campañas de desinformación, para inventar un enemigo o una amenaza a la estabilidad de las instituciones de la República. Hoy, los rumores circulan a gran velocidad a través de cuentas anónimas en las redes sociales, donde se reproduce información falsa con alcances impredecibles, a las que contribuyen los sectores más críticos de mismas instituciones.

Como ha señalado Stanley Cohen: el sentido no es informar o desinformar comportamientos antisociales, es orientar a la población a que acepten medidas que rebasen los límites legales de la autoridad. Lo que coincide con Naomi Klein, quien afirma que las catástrofes surten impactos severos en la psicología social, ya que la conmoción colectiva es aprovechada para implementar políticas drásticas e impopulares que sólo se pueden aplicar mientras la ventana de la crisis se encuentra abierta.

Jenaro Villamil resume bien algunos rasgos del pánico social: preocupación ante una amenaza o peligro, real o ficticio, sobredimensionado. Hostilidad ante la diferencia, la crítica o la disidencia. Consenso creciente a favor de conservar el estado de las cosas, aún a costa de violentar los derechos ciudadanos más elementales y eliminar la idea de una oposición legitima. Desproporción entre la realidad y el imaginario colectivo inducido por la constante mención de esa amenaza. Virulencia verbal y simbólica que anteceden a las medidas de orden y mano firme que pretenden eliminar el pánico moral contra un mal prefabricado y sembrado.

Quienes se benefician del miedo colectivo suelen seguir un mismo patrón: inventar un peligro o amenaza. Presentarse como la única fuerza capaz de erradicarlo. Justificar ideológicamente las medidas de orden y mano firme, e inducir a la sociedad a acotar sus garantías individuales en aras de sentirse segura.


Cada día son más las conciencias que alertan sobre los riesgos de volver a las penumbras autoritarias. La asignatura pendiente es, como apunta Juan Carlos Monedero, cambiar el miedo de bando. Lograr que el esfuerzo de indignación se convierta en voluntad política de cambio. (Diputado Constituyente).



Intervención de Alejandro Encinas Rodríguez, en su calidad de Diputado Constituyente en la Sesión del 7 de enero de 2017.


Yo quiero ofrecer una disculpa a la Asamblea, pero voy a recoger el guante y solicito la palabra para alusiones personales.

Muchas gracias.

Yo coincido con la Diputada Clara Brugada cuando señaló que este debate nos trae a la memoria la discusión que vimos en el año 2000, cuando se anunció la Ley para Establecer la Pensión Universal para los Adultos Mayores.

Tengo muy presente cómo en aquel momento nos tildaban de populistas de que estábamos repartiendo el dinero que no era nuestro, incluso el Ejecutivo Federal se atrevió a decir que mejor pusiéramos a trabajar a los viejitos en lugar de estarles dando dádivas.

Lo cierto es que al paso del tiempo este programa se convirtió no solamente en un programa emblemático del gobierno de la ciudad, sino que se convirtió en una política social que alcanzó prácticamente a todo el país.

Efectivamente, el programa de Adultos Mayores es el programa emblemático de una política social que se planteó el principio de la universalidad para evitar, justamente, la producción de las prácticas tradicionales donde los agentes de intermediación desarrollan las prácticas corporativas en donde se conculca el derecho de los ciudadanos a acceder, en plena libertad, a los recursos públicos a los que debe tener acceso en condiciones de igualdad y sin ninguna subordinación a ningún agente intermediario, como son muchas organizaciones sociales, ni a ningún gobernante. Ese es el principio fundamental de la universalidad. 

A pesar de ser el programa más importante, desde mi punto de vista, no fue el que tuvo mayores alcances y beneficiarios, sino que hay que asumir y recordar que el programado integrado territorial se conformó con 13 programas sociales que juntaron el principio de universalidad, integralidad, territorialidad, para identificar con toda precisión las zonas de pobreza y de marginación, buscando al beneficiario a manera individual y no a través de ningún intermediario. 

Ahí, por supuesto, fueron emblemáticos los programas de apoyo a las madres jefas de familia, llegamos a 50 mil en el 2006; hoy las becas para los hijos de las madres jefas de familia se mantiene; los apoyos a la gente en condiciones de discapacidad y pobreza, que hoy alcanza 80 mil 900 y tantos beneficiarios, pero hubo programas como, por ejemplo, y que existen hoy, el de útiles y uniformes escolares, que benefician a 2 millones y medio de niños y de jóvenes en esta Ciudad; el programa de mantenimiento a unidades habitacionales, que benefició a 5 millones de personas; el programa de atención médica y medicamentos gratuitos para la población no beneficiaria de Seguro Social o del ISSSTE, que alcanzó a 960 mil beneficiarios, y un conjunto de programas que han articulado una política social que empezó a frenar el proceso de desigualdad y empobrecimiento de la Ciudad que no se ha resuelto.

Habría que pasar por una política focalizada a una visión integral, entendiendo que hay grupos que requieren una atención emergente, inmediata, pero que los programas asistenciales, su objetivo fundamental debe ser dejarlos de aplicar, porque el objetivo debe ser la inserción social de los beneficiarios.

Ese es el valor más importante del programa de adultos mayores, no es el hecho de haber entregado un apoyo económico, que fue muy importante, sino lo fundamental fue que permitió que aquellos adultos mayores, que cuando llegamos en 1997 al gobierno, los dejaban abandonados en las salas de espera de los hospitales o en las iglesias, que aquellos hijos de madres solteras era una vergüenza para el macho padre de familia, los hermanos, o al discapacitado que escondían en la casa porque era una vergüenza para la familia, se convirtieran de nueva cuenta en sujetos activos del núcleo familiar y de la vida comunitaria.

Fue una reivindicación de los adultos mayores, de los hijos de las madres jefas de familia y de la gente con discapacidad, que los convirtió en sujetos activos, quienes contribuyeron además al ingreso familiar para revertir esa situación. 

Eso es lo que tenemos que entender y, por supuesto, que cuando hablamos de universalidad no se trata de que la pensión universal o la renta básica llegue a los estratos sociales de mayores recursos en la Ciudad, que sí, hay muchas señoras de Las Lomas y de Polanco que cobran su tarjeta de apoyo adultos mayores y eso hay que señalarlo.

También hay que señalar que muchos de manera voluntaria han declinado e incluso, es tal el nivel de conciencia y solidaridad que se genera, que cuando muere uno de los adultos mayores que forman parte del pareja, del viudo o la viuda, va a reforzar el fallecimiento para que otra persona tenga su beneficio, ese programa construyó familia, construyó comunidad, construyó ciudadanía, no corporaciones, es lo que tiene uno que tener en mente.

Por eso de la renta básica universal no para dárselas por supuesto como aquí se ha dicho a Carlos Slim y por eso el concepto de progresividad para que vaya en primer término a los sectores más vulnerables que están plenamente identificados en esta Ciudad.

Yo creo que esto sería el principio de un replanteamiento de las políticas públicas en materia social que replantearía toda la forma en que se está atendiendo hoy la desigualdad y la pobreza en el país, donde cada año hay más recursos federales invertidos para combatir la pobreza y cada año tenemos más pobres, porque no han ido a resolver el problema fundamental de la inserción social en el núcleo familiar.

¿Es un problema de recursos y con esto concluyo? No. Miren, yo lo tengo muy presente cuando llegamos al Gobierno en el 2000, había menos recursos, había en el 97, el presupuesto de la Ciudad rondaba los 60 mil millones de pesos. 

Cuando cerramos el gobierno en el 2006 el presupuesto alcanzó los 104 mil millones de pesos, en aquel momento destinábamos el 15 por ciento del presupuesto total atender los programas sociales.

Hoy el Gobierno de la Ciudad tiene 19 programas con un presupuesto superior a los 200 mil millones de pesos, estos 19 programas en donde no solamente están los que ya mencioné, sino los apoyos por ejemplo, a 87 millones de niños con desayunos escolares, 213 estímulos en becas en el Programa Prepa Sí, 2 millones y medio en el Programa de Útiles y Uniformes Escolares Gratuitos, un millón 970 mil beneficiarios con el Seguro Estudiantil contra Accidentes, 3 millones de raciones que se distribuyen en los Comedores Comunitarios, tiene un costo de 15 mil 410 millones de pesos.

Miren, en el 2006 decía, empezamos con alrededor de 60 mil millones de pesos, terminamos en 104 mil, no tuvimos subejercicios, no aumentamos impuestos, no aumentamos tarifas, es más, a la llegada de los nuevos jefes y jefas delegacionales y algunos de los presentes les consta, ampliamos los recursos para las delegaciones y me tocó la fortuna de dejarle al siguiente Jefe de Gobierno 13 mil 600 millones de pesos en caja, en efectivo, para iniciar su gestión.

Por eso lo que se busca es retomar las experiencias del estado de bienestar, no del estado benefactor. No queremos un Estado tutelar ni un estado paternalista, cuyo paternalismo sea un paternalismo autoritario, queremos un Estado garantista, que garantice los derechos, porque la responsabilidad primigenia del Estado es velar por la seguridad y el patrimonio de las personas, y cumplir con la función social de combatir la desigualdad.

El mercado no va a resolver los problemas de desigualdad, la lógica del mercado es la de la acumulación, de ahí que la responsabilidad social del Estado es justamente enfrentar los problemas de inequidad y desigualdad que existen en nuestro país.

Muchas gracias.

Perdón por el abuso, pero ya llevamos aquí varias semanas y ya me tocaba.



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Sesión Asamblea Constituyente
de la CDMX


05 ENERO 2017




2017: de mal en peor
Alejandro Encinas Rodríguez
El Universal

27 de diciembre 2016



Mal y de malas termina 2016. Los espectaculares avances anunciados para la economía, el empleo y el bienestar de los mexicanos, a la sombra de las reformas estructurales, nunca llegaron.

La inflación al cierre de 2016 rondará el cuatro por ciento, mientras el crecimiento económico será menor al dos por ciento, haciendo polvo el incremento de cuatro pesos diarios al salario mínimo que entrará en vigor el 1º de Enero, a lo que se sumará, el alza en el precio de las gasolinas, que llevará a la Magna a poco más de 16 pesos por litro y a la Premium a 17 pesos, lo que tendrá un efecto demoledor en la economía familiar.

La depreciación del peso frente al dólar mantiene una caída sostenida. Al momento de escribir estas líneas el dólar se vende a 20.92 pesos. La pregunta que debemos hacer a Peña Nieto es: ¿Dónde se encuentran la prosperidad anunciada, el incremento en las inversiones y en el empleo? ¿Acaso no afirmó que la reforma energética sería portadora de beneficios y que la apertura del mercado de gasolinas permitiría bajar sus precios? Mintió y malbarató el patrimonio nacional y ahora, de nueva cuenta, justificará esta situación diciendo que se trata de un fenómeno global y coyuntural derivado del alza sostenida en el costo de la gasolina en Estados Unidos, de donde se importa la mitad del combustible que consume México.

Así las cosas, el escenario para 2017 se presenta desalentador ante nuevas adversidades. El arribo de Trump a la Casa Blanca encontrará un gobierno omiso y confundido, que actuó de manera errática en momentos en que este personaje colocó en el eje de su discurso el odio y desprecio contra los mexicanos que residen en su país. La respuesta fue y sigue siendo inocua: “no podemos intervenir en la elecciones de otro país” se dijo entonces. “Hay que tomar las cosas con calma, a ver qué pasa” se afirma ahora, cuando está en marcha la implementación de un nuevo ciclo en la vida del imperio, que al margen del muro fronterizo o de la revisión del TLC, promueve un nacionalismo rancio que, contra los valores de la democracia liberal que caracterizó a ese país tras los movimientos civiles en contra del racismo y la guerra en Vietnam durante los años sesenta, retoma la farsa de la supremacía blanca e inventa su nueva amenaza: los migrantes.

Dejando atrás la omisión, el gobierno mexicano debería emprender una nueva e intensa labor diplomática. Apoyar a las organizaciones de los mexicanos en el exterior; fortalecer la actividad consular; retomar la iniciativa de la Conferencia Binacional de Gobernadores Fronterizos y, en particular, prepararse para enfrentar la difícil situación que se anuncia en las fronteras norte y sur del país, incrementarán su nivel de conflicto.

2017 anuncia además nuevas tensiones políticas. La creación de un marco legal para permitir a las fuerzas armadas actuar en asuntos de seguridad pública, pretende crear un Estado de excepción, otorgando facultades meta constitucionales a las fuerzas armadas, mostrando una vez más que la única institución fuerte en un Estado débil, es el ejército.

Las elecciones locales del próximo año, en especial la del Estado de México, serán determinantes en la sucesión presidencial, y como lo hemos visto ya, los gobiernos federal y local, harán todo cuanto sea necesario para mantener el dominio priista en la entidad de donde es originario el grupo político en el poder. El dinero, la cooptación, la compra de conciencias y las amenazas acreditadas en el pasado, serán peccata minuta ante lo que se avecina.

Una luz esperanzadora es lograr que la Ciudad de México cuente con su primera Constitución, la que tendrá como rasgo distintivo, a contrapelo de lo que sucede con nuestro agreste vecino, que la Ciudad se asuma como un espacio intercultural, plurilingüe, pluriétnico y pluricultural. Fundado en la diversidad de sus tradiciones y expresiones sociales y culturales. Ciudad de tránsito, destino y retorno de migrantes y desplazados, ciudad de refugio y asilo político, donde el respeto a los derechos humanos garantiza la igualdad sustantiva entre las personas, y se prohíbe toda forma de discriminación que atente contra la dignidad humana o restrinja los derechos de las personas, como la misoginia, la xenofobia, la segregación racial, el antisemitismo, la islamofobia y toda forma de intolerancia. Entendiendo que, como señalara Carlos Fuentes, “una nación no es su poder sino su cultura”. (Diputado Constituyente)


Celebra COPRED aprobación del Artículo 9 de la Constitución Política de la Ciudad de México


23 DICIEMBRE 2016

La Asamblea Constituyente de la CDMX agradece todo el apoyo de los colaboradores y les desea lo mejor para el 2017

22 DICIEMBRE 2016




En la Sesión de la Asamblea Constituyente del jueves 22 de diciembre de 2016

22 DICIEMBRE 2016









¿Qué es la Fundlocal?




En este espacio podrás encontrar información actualizada acerca de las actividades y el pensamiento de Alejandro Encinas Rodríguez, uno de los principales dirigentes de la izquierda mexicana.